El futuro pasa por el bipartidismo: CEDA o espalda rajoyista

Las últimas encuestas han venido a confirmar lo que la ilusión de gobernar en Andalucía hizo que la Derecha olvidara: por separado, a nivel nacional, se pierde. A la mala estrategia de Ciudadanos, vetando al PSOE y alineando por tanto a los votantes de centro-izquierda que hubieran podido ver en el partido naranja un reemplazo del socialismo, se suma la irrupción de VOX que ha hecho que el Partido Popular, cuerpo fundamental del conservadurismo español, se desgaje. Es sin duda una situación sin precedentes, porque el mal que ahora asola a los de Pablo Casado no es semejante al que acabó con la vida de la UCD de Suárez. La UCD se rompió desde dentro, por la división entre democristianos y socialdemócratas. Al PP lo están atacando desde fuera, por todos los flancos. La división de la Derecha propiciará el advenimiento de la Izquierda. La única solución que parece configurarse en el horizonte es una coalición electoral del centro-derecha, al menos en alguna parte de las circunscripciones, con la que sortear las trabas que la Ley Electoral pone a los que concurren a los comicios estando divididos. Una restitución de la Confederación Española de Derechas Autónomas que en 1933 dio la victoria electoral a un bloque de derechas que por separado jamás hubiera sumado.

Es imposible que esta nueva CEDA aglutine a los tres partidos que hoy comparten el espacio a la derecha del PSOE. Me aventuro a proponer que lo más pragmático sería una CEDA entre el Partido Popular y Ciudadanos basada en el acuerdo electoral que recientemente han firmado con Unión del Pueblo Navarro para concurrir en sintonía a las próximas citas electorales. Este viernes, fuentes del periódico Libertad Digital han asegurado que en el País Vasco se prepara una coalición semejante entre PP y C’s de la que puede quedar excluida Vox. Hay precedentes; se habla de ello. Presentar una plataforma conjunta liberal-conservadora podría ser la solución para obtener una mayor cantidad de escaños y, de paso, aislar a Vox. Para Ciudadanos sería la manera de acercarse a la derecha moderada (PP) abandonando el lastre ideológico del gobierno de Andalucía, donde fue necesario el apoyo de Vox. Con esta maniobra el PP de Pablo Casado puede, además, iniciar un proceso de reunificación del espacio de centro-derecha.

Cierto es que la propia naturaleza política del momento —es decir, crispada y polarizada por la trascendencia del paradigma histórico— hace muy improbable, por no decir imposible, que PP y C’s vayan a conformar una alianza electoral que cuente con un «ticket» a la americana, es decir, con un candidato a presidente y otro a vicepresidente. Sin embargo, es necesario actuar con pragmatismo porque los números parecen, más que nunca, ser favorables a Pedro Sánchez. Una lista conjunta en las provincias con menos escaños a repartir, y reeditar la propuesta (que ya se mencionó hace unos meses) de una lista conjunta para la Cámara Alta, es la mejor opción para que el centro-derecha tenga posibilidades en las Cortes Generales.

La otra alternativa que vislumbro en el panorama político es que el votante, a base de un shock, se desencante del experimento de la Derecha fragmentada. Y aquí es donde entra el precedente histórico que sentó Mariano Rajoy durante la legislatura fallida (la XI).

Aunque el PSOE obtenga mayoría, el pacto de la moción de censura será difícil de reeditar precisamente por eso, porque es un pacto de moción de censura. Una investidura es cosa bien distinta y el PSOE se enfrentará a un independentismo que no le va a ser afín por el impacto del proceso judicial del «procés», por las medidas que la Junta Electoral Central obligue al Gobierno a tomar contra los lazos amarillos, y por el hecho de que el belicoso Carles Puigdemont, cuya estrategia es la confrontación y no la acomodación con el Estado, va a estar más en control del independentismo que nunca. Puede que Unidos Podemos, que seguramente sufrirá un descalabro electoral, imponga la cesión de algún ministerio para obtener rédito de cara al público, porque una legislatura más como muleta del PSOE lo consolidará como tal y lo llevará a la desaparición. Así las cosas, es difícil que Pedro Sánchez pueda salir victorioso de una sesión de investidura, lo que dará pie a que se repitan las elecciones. Si esta Legislatura se avecina resulta fallida, Pablo Casado debe presentarse como el candidato que puede otorgar estabilidad, mostrándole implícitamente al votante perdido lo contraproducente que fue entregar el voto conservador a formaciones minoritarias.

Los votantes son, por naturaleza, algo tercos en su planteamiento y dado el clima, es difícil que el convencido voxista vote al Partido Popular de aquí al 28 de abril. Sin embargo, la terapia de choque puede hacer que el votante que abandonó el Partido Popular vea lo que su voto ha invocado y, al llegar la repetición de comicios, lo replantee. Eso es lo que le sucedió a Mariano Rajoy en el año 2016. El 26 de junio el PP obtuvo un 9,7% más de votos (al rededor de 672 000 votos)  respecto al 20 de diciembre de 2015, votos que venían principalmente de Ciudadanos, que perdió un 10,6% (al rededor de 480 000 votos)por su aventura con el socialismo. El votante conservador que emigró a Ciudadanos en busca de otro PP regresó a casa después de que el corrimiento de tierra de la XI Legislatura lo asustara. Es probable que con Vox suceda lo mismo si llegan a repetirse las elecciones en otoño. Porque cuando las instituciones se bloquean y urge adoptar posturas pragmáticas y realistas para desbloquearlas y evitar males mayores, los extremos y las opciones idealistas tienden a desinflarse. Eso sucedió con la coalición izquierdista de Podemos cuando el las elecciones del 26 de junio perdió un millón de los votos conseguidos en las del 20 de diciembre. Seguir la estrategia de Rajoy requeriría ensanchar las espaldas frente a críticos y golpes gélidos durante los seis meses que pueda durar una legislatura fallida; pero puede que ello dé sus frutos. Esos frutos, además, aportan mucha legitimidad pues el argumento de que cuando se requiere de soluciones que desbloqueen los españoles recuperan la confianza en opciones moderadas, realistas, pragmáticas (la descripción que el equipo de comunicación de Génova estime más oportuna), es sin duda muy poderoso.

Al final, tanto conformar una suerte de coalición liberal-conservadora con Ciudadanos como esperar a que la necesidad imperiosa de realismo tras una legislatura de bloqueo favorezca al PP, son medidas que tienen como fin último regresar al turnismo que desde el siglo XIX ha caracterizado la política democrática española. La agrupación de entes políticos en versiones de centro-izquierda y centro-derecha es lo que otorga estabilidad al país, garantizando la gobernabilidad y la alternancia de poder. Claro está que los partidos de los extremos (Podemos y Vox) pugnan porque no se recupere el sistema turnista pues tienen esperanzas de llegar al poder a través de una fragmentación que revalorice sus votos. Sin embargo, Ciudadanos no debería dejar pasar la oportunidad de alcanzar un nivel considerable de poder (vicepresidencia, ministerios…) pasando a formar parte de uno de los polos del turnismo. Tiene más posibilidades en el centro-derecha que en el centro-izquierda. Sea como fuere, reitero que todo pasa por conformar un engranaje estable que garantice tanto los gobiernos fuertes como la alternancia de poder. Pragmáticamente es lo que más conviene a todos y si en Ciudadanos estas elecciones despiertan algo de sentido realista, se darán cuenta.

2 comentarios sobre “El futuro pasa por el bipartidismo: CEDA o espalda rajoyista

  1. Que triste Alfonso el panorama político español.¡¡¡¡¡
    Es muy frustrante que el futuro de España este en manos de combinaciones de factores basados en la mas absoluta mediocridad de los lideres actuales. Una falta de honestidad irritante en las propuestas y una vanidad insoportable de algunos lideres. El miedo, la mentira y la deshonestidad garantiza el acceso a la presidencia de una nación como la española ¿que hemos hecho para llegar a este punto? . La política no puede ser el el cortijo de unos lideres arribistas que nos toman por imbéciles a los votantes y que se aseguran un bienestar económico como principal objetivo.
    Te animo a seguir escribiendo y a que despiertes el alma rebelde de los españoles que queremos que las cosas cambien de forma radical y acabemos con este espectáculo bochornoso .
    Exigir que lleguen los mejores y no ¨la tropa ¨ actual.

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