Lo que se obvió

Las crónicas sobre el debate a cinco celebrado ayer concluyen que el Sr. Santiago Abascal, líder de Vox, salió airoso de un encuentro en el que no tenía nada asegurado. Fue así porque Pablo Casado, el líder de la Derecha moderada, no contrarrestó con argumentos sus divagaciones, dejando pasar inadvertida su ignorancia y su populismo. La táctica sería, seguramente, dejar que Abascal se ahogara con sus bagatelas y pasara desapercibido, como el niño pequeño a cuya pataleta los adultos no prestan atención. Sin embargo, la sensación que se desprendió del silencio del líder del moderantismo era de aceptación o cuanto menos de intimidación. Santiago Abascal lanzó proclamas abiertamente populistas sustentadas en una demagogia barata que solo los argumentos —de sobra conocidos y estudiados por el líder del Partido Popular— podrían haber desmontado. Se dejó pasar una oportunidad dorada para retratar al extremismo en su incompetencia y la vacuidad de su insostenible ideario.

El eje del discurso de Santiago Abascal fue la supresión de las comunidades autónomas. Es también el mayor ejemplo de demagogia que el electorado no debe comprar. En los cinco bloques en los que se estructuró el debate, Abascal presentó el sistema autonómico como pecado original y explicación a todos los males que asolan a España —tanto el secesionismo, como el problema económico, de vivienda, de sostenibilidad de pensiones, de despoblación… Como solución mágica y última a todos los problemas de España, el líder de Vox propuso la abolición del sistema autonómico, cuya desaparición contribuiría a la cohesión territorial, el adelgazamiento del aparato burocrático y el aumento de recursos. La demagogia de la propuesta radica en el hecho de que Abascal vende la abolición del sistema autonómico como algo que se pueda hacer de la noche a la mañana y que solucionará todos los problemas de un plumazo. Obvia explicar —puede porque genuinamente lo ignore— que la abolición del sistema autonómico requeriría una reforma agravada de la Constitución de 1978.

La reforma agravada requiere de la presentación de un proyecto de reforma que sea aprobado por 2/3 de las Cortes Generales, la disolución de las Cámaras, celebración de elecciones generales, ratificación de dicha medida por mayoría absoluta de las nuevas Cortes, aprobación por 2/3 de las Cortes del texto final y, finalmente, aprobación por el pueblo español a través de referéndum. Se utiliza el procedimiento agravado cuando se plantea reformar la constitución en su totalidad o los títulos Preliminar, I o II. La organización del territorio viene expuesta en el Título VIII pero el derecho a las autonomías está recogido en el Artículo 2 — como el propio Artículo 143 recoge. Acabar con el sistema autonómico requeriría de dos legislaturas y supondría la paralización del momento político que vivimos hasta que las Cortes lograsen consensuar y aprobar la transición territorial.

El Sr. Abascal obvia mencionar la infinidad de escollos que hay en el camino hacia el Estado unitario. Su discurso es en eso semejante al del independentismo: promete un mundo encantado pero calla sobre cuáles son los métodos para conseguirlo. Vox trata de engañar al electorado haciéndole creer que la abolición del Estado autonómico es coser y cantar, de igual forma que el independentismo engañó a gran parte de la sociedad catalana insistiendo en que había derechos (¿la autodeterminación?) que amparaban la lucha por la independencia fuera de los cauces legales. Abrir la puerta a una reforma agravada de la Constitución es además una absoluta irresponsabilidad pues Abascal no garantiza que una vez abierta esa vía no se vayan a cambiar más cosas. Entrar a reformar el Título Preliminar (donde se reconoce «el derecho la autonomía de las nacionalidades y regiones») puede suponer abrir una caja de Pandora respecto a la forma del Estado y el propio sistema territorial — que dado el espectro político pudiera devenir en federalismo o confederalismo.

La pregunta fundamental es: ¿y hasta entonces qué? Entendiéndose que el Sr. Abascal no va a saltarse la ley como el Sr. Carles Puigdemont para conseguir una reforma de la Constitución según su parecer, ¿cómo pretende solucionar los problemas del país hasta que esté a punto la solución milagrosa? Un país que se enfrenta a una fractura territorial y a los nubarrones de una recesión económica espoleada por la guerra comercial sino-americana y las consecuencias del Brexit, entre otros muchos problemas, no puede detener toda su actividad para centrarla en una reforma de la Carta Magna para lo que no hay consenso. España se encuentra en una situación en la que dos legislaturas de parálisis serían fatales. Pero eso no lo dice el Sr. Abascal pues sin su bálsamo de Fierabrás centralista se vacía su ya de por sí endeble discurso.

Más allá de la imposible reforma constitucional para conseguir un Estado unitario, Abascal naufragó en muchos otros temas que sin embargo no fueron aprovechados por el líder del PP para desmontar el populismo voxista. Fueron notoriamente falaces los argumentos de política exterior presentados por Abascal. Negó que los gobiernos de Hungría y Polonia que él admira fueran «euroescépticos». Los denominó «defensores de la soberanía de sus naciones». Lo primero que ignora Abascal es que las naciones no son soberanas (ése sería el sueño del independentismo); solo los Estados lo son. El matiz refleja la vasta incultura del líder de Vox en lo que se refiere a la teoría política. Da mala imagen. Pero vayamos a lo sustancial. Abascal no optó por desligarse de los gobiernos de Hungría y Polonia, a pesar de que la Unión Europea los haya sancionado por cohibir derechos fundamentales como la libertad de prensa. No es que los regímenes de Viktor Orban (Hungría) y Libertad y Justicia (Polonia) sean euroescépticos; es que son anti-europeos. Están más próximos a los regímenes populistas-autoritarios del Este, como la Rusia de Putin y la Turquía de Erdogan, que a los países de Europa occidental. Un partido que avala a los «hombres fuertes» (Salvini, Orban, Erdogan, Putin…) frente a las alianzas, los Estados, las instituciones, está completamente fuera de la órbita la civilización occidental. Es además profundamente contrario a la tradición histórica de la Derecha europea alinearse con los regímenes populistas-autoritarios y despreciar a las instituciones que han construido, consolidado y que a día de hoy sostienen el efervescente vínculo atlántico. Como ya escribí en otra ocasión, Abascal no ha explicado qué pueden aportar los regímenes de Orban y Libertad y Justicia a un país boyante, avanzado y de tradición globalista como España. Para justificarse, Abascal que ayer penosamente invocó las raíces de la civilización griega y romana ignora que la visión de estos líderes de los que no se desvincula es ontológicamente contraria al mundo romano, que era un mundo conectado y global (dentro de lo que era el mundo conocido — es decir, el Mediterráneo). Es la cultura occidental la que es heredera de aquello; Orban está completamente fuera de dicha órbita.

En términos diplomáticos y comerciales, el mundo se está dividiendo entre los Estados que apuestan por la globalización y el comercio y los que se retraen a un oscurantismo proteccionista. Estos últimos no solo se ubican en el segundo y tercer mundo; también están en el Occidente geográfico-cultural. Estos son los Estados occidentales que apuestan por métodos pertenecientes al despotismo oriental son los que se denominan «iliberales». No es la pertenencia geográfica e identitaria al mundo occidental sino el sostenimiento de los valores políticos y civiles lo que nos hace parte de él. La Hungría de Orban, donde se ataca un derecho tan fundamental como la libertad de prensa y donde se difumina la línea de separación entre poderes, se aleja del mundo occidental. Y sin embargo Vox está por imitarla, siguiendo en el camino hacia el iliberalismo. Cuando al Sr. Abascal se le inflama el pecho diciendo que el Gobierno de España debe detener a Quim Torra, obvia que ello supondría una detención arbitraria, política, y que va en contra de la separación de poderes. Demuestra desconocer los planteamientos fundamentales de la democracia occidental y del liberalismo, lo cual es inexcusable para un candidato a presidente del Gobierno. Pero lo que es aún peor: evidencia que sus convicciones auténticas están fuera de lo que es aceptable para un país occidental y liberal.

4 comentarios sobre “Lo que se obvió

  1. Alfonso ….es la primera vez que disiento de alguna de tus afirmaciones. Podría compartir tu análisis de Abascal si no fuese porque creo que hay mas talento y conocimiento de las propuestas que hacen de lo que pueda parecer. Hay un claro tacticismo político, basado en romper lo políticamente correcto y que el PP todos estos años se ha puesto de canto dejando a la izquierda que imponga su discurso y a los nacionalistas.
    Nada de lo que propone Abascal es imposible , quizás poco probable…pero con la ley en la mano seria posible….no es el caso de las propuestas de los independentistas catalanes pidiendo un derecho de autodeterminación no recogido en la ley o de podemos que te voy a contar.
    En cualquier caso no difieren de las propuestas igual de populistas de los otros …estos al menos hablan mas claro

    Creo que Abascal con su discurso BÁSICO y CLARO llega a mucha gente harta de los discursos cambiantes y que entiendo puedan recuperar la ilusión, es un claro acierto desde el punto de vista de captacion de voto. Te podrá gustar mas o menos, pero no engaña a nadie en sus intenciones…..no creo que todos los demás hablen tan claro de sus intenciones…quizás Podemos.

    ¿que eche de menos del debate de ayer?

    – Que el PP pidiese perdón por la corrupción de su partido , sin ningún tipo de escusa y reconocer todos los errores cometidos , empezando por haber tirado una renta de 186 escaños que le dieron los Españoles en 2011 y no haber hecho nada con ella ….a España le salvo Europa no Mariano. Siguen siendo unos soberbios en sus planteamientos arrogándose unos méritos que no les corresponden si nos mas bien haber sido súbditos obedientes de Europa que no se podía permitir el lujo de dejar caer a España en 2012. LOS QUE TENÍAN QUE HABER HECHO BIEN LAS COSAS ESOS AÑOS NO LO HAN HECHO …POR ESO NACE VOX…y demas orocos de la vida politica ….HAY QUE DEJAR DE MIRAR AL DEDITO O de MIRARSE EL OMBLIGUITO.
    -Del PSOE y Podemos no esperaba nada así que no me defraudaron.
    – Y Rivera cuanto antes desperezca mejor.

    FUERTE ABRAZO¡¡¡¡¡

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    1. Hola Fernando,

      Aunque estoy de acuerdo que el mensaje de Abascal es claro también peca de básico. Ya hemos visto la relevancia (poca o nula) que ha adquirido en esta legislatura fallida y que, en mi opinión, aunque podamos comulgar con muchas de sus ideas le acaban fallando las formas y el saber hacer de la política, el ultimo ejemplo fue la actuación vergonzosa de Macarena Olona en la Diputación Permanente. Y ahí es donde los extremos se tocan.

      Creo que la derecha se caracteriza por ese espíritu pragmático y poco exaltado a través del cual es mucho mas fácil conseguir el progreso siguiendo la reforma en vez de la ruptura y en eso creo que es donde Vox falla: tiene unas ideas rupturistas para acabar con el statu quo (por ejemplo, abolir las Autonomías) que transmite muy bien y con claridad pero no da a entender el complejo entramado para llevarlas a cabo y no se si el momento actual llama a movimientos tan complejos que necesitan un gran respaldo social del que ahora carecen.

      Creo que en estos momentos de tal fragmentación política es mucho mas útil adoptar posturas moderadas que te permitan sentarte con todos que llevar una actitud radical que, aunque pudiendo tener razón en ciertas cosas, lo único que consigue es que no te dejen sentarte a la mesa y eso en el día de hoy equivale a irrelevancia política.

      Y aunque posibles todos sus argumentos con la ley en la mano, miedo me da la ejecución. Pongo como ejemplo el Brexit, que es un procedimiento perfectamente legal pero de una complejidad máxima llevarlo a cabo. Por eso me gustaría ver mas a Vox alejarse de medidas tan difíciles de implementar y adoptar una postura mas pragmática y posibilista, aunque si hiciera esto probablemente dejaría de ser Vox…

      Veremos que pasa el dia 10….que mientras el paro sigue subiendo pero por lo visto eso es algo bueno según Abalos!?)

      Un abrazo!

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  2. Los atajos en politica nos llevan al abismo …prefiero las catarsis y votar en conciencia …te podria enumerar una lista interminable de ¨cagadas del PP¨ ya se les dio una mayoria de 186 al PP que no la supo aprovechar …por suerte tenemos a Europa que actua de controler¡¡¡¡

    Que no te pueda el miedo….y si la convicción

    Fuerte abrazo¡¡¡¡

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    1. Vox nunca gobernara pero si es una voz necesaria que contrarresta la aparición de la ultra izquierda y pone las pilas a los partidos mayoritarios que son los que realemnte han provocado y engordado los exttremismos….no me cabe duda que el relativismos y el voto utila nos ha llevado a la paricion de los extremismos….por eso digo que dejemos de mirar el dedito y exigir a los que deben hacer las cosas bien que las hagan y no regalarles el voto por miedo a evitar algo que ellos han provocado.

      Fuerte abrazo¡¡¡¡¡¡

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