10-N: un interrogante para la Izquierda

Hoy el rey disolverá las Cortes de la XIII Legislatura y llamará a los españoles a las urnas el 10 de noviembre, para elegir a las Cortes de la XIV. Pareciera que en España este fuera a ser el patrón a partir de ahora: nuestra «segunda vuelta» electoral se decidirá seis meses después de la primera, y las legislaturas impares (como la XI y esta XIII) estarán condenadas a ser trámites, transiciones de pensamiento, para que el votante repiense su sufragio primero.

El padre de estas nuevas elecciones es Iván Redondo, un personaje alejado del ojo mediático que ejerce de director del Gabinete del Presidente del Gobierno. Este consejero se mueve por las camarillas de la Moncloa como lo hacía Rasputín en la corte zarista: Redondo es un analista político a quien se encargó resucitar a Pedro Sánchez y conducirlo hasta el poder cuando su propio partido lo había defenestrado. El 28 de abril vio claro que en una repetición electoral, como es el patrón, se benefician los partidos tradicionales — PP y PSOE. Nunca fue partidario del gobierno de coalición con Unidas Podemos, como sí que lo fueron personajes como la vicepresidenta Carmen Calvo y la vicesecretaria general del PSOE Adriana Lastra. Redondo miraba más allá, convencido (como seguro que continúa) de la debacle de Podemos y de la presión interna que sectores descontentos y la propia opinión pública ejercerían en Ciudadanos. No han sido pocos los que se han enemistado con este «gurú» del presidente del Gobierno en funciones.

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Iván Redondo, artífice de la repetición electoral, junto a Pedro Sánchez durante el debate celebrado en la RTVE en la campaña electoral para el 28-A.

Sánchez ha convertido a la Moncloa en el escenario de una lucha de poder dual entre el Gobierno/PSOE (representado por Calvo, Lastra y José Luis Ábalos) y la propia presidencia/candidatura/fortaleza en la que habita o hacia la que trabaja incansable nuestro Rasputín. Redondo no es un político: es un ajedrecista y por eso no duda en ofrecer gambitos de piezas que para un político suponen un agravio al propio servicio público. Redondo, por ejemplo, es el ideólogo del bloqueo de fondos a las Comunidades Autónomas como forma de presión sobre el Partido Popular y Ciudadanos para que desbloqueasen la investidura de Sánchez. Retener partidas de millones de euros destinadas al pago de los servicios públicos de las autonomías es sin duda un plan retorcido que escandaliza a los que tienen sentido de la responsabilidad — ese fue el caso del presidente gallego Alberto Núñez Feijóo que denunció dicho chantaje. En resumen: Redondo no es un personaje al que se pueda apelar con el argumento de la razón de Estado, por lo que solo podemos clasificarlo como un Rasputín y no como un Maquiavelo o un Richelieu.

Es importante hacer hincapié en esta figura desconocida para muchos porque es él quien verdaderamente a movido los hilos del poder en España desde el advenimiento de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno. Es él quien ha convertido la gobernación del país en una carrera vertiginosa por la supervivencia de Sánchez en la que da lo mismo ir a la elecciones en uno de los momento más delicados de la década —con la amenaza de un brexit duro en el horizonte, la guerra comercial sino-americana, la incertidumbre en Cataluña… (más ahora que han detenido a 9 miembros de un CDR por intentar atentar con explosivos)— o cumplir el segundo año consecutivo con Presupuestos Generales prorrogados.

Sin embargo, creo que la estrategia de Redondo puede fracasar en cuanto se acerque el idus de noviembre. Hay varios factores que pueden contribuir a la desestabilización generalizada del bloque de la Izquierda.

Más allá de que Pedro Sánchez se capaz de mantener el halo de estadista del que pretende rodearse de cara al público y conseguir ganar la batalla del «relato» sobre la responsabilidad de las nuevas elecciones, hay factores estructurales que pueden poner en riesgo la ansiada reelección del socialista como premier. Ayer domingo la asamblea convocada por la plataforma Más Madrid decidió concurrir en una lista a las elecciones generales, posiblemente con Íñigo Errejón (o puede incluso que con Manuela Carmena) como cabeza de lista. El nuevo partido con el que Errejón acudirá a las elecciones generales puede ser el talón de Aquiles de la Izquierda, que se arriesga a padecer en sus propias carnes lo que ya destruyó la Derecha el 28 de abril. Ha quedado más que comprobado que con nuestro sistema electoral, acudir dividido a las generales es equivalente a tirar votos a la basura. Errejón sin duda arrancará votos de Podemos, como ha sucedido en la Comunidad de Madrid, pero puede incluso que arranque votos al PSOE, si es que éste en su campaña, como parece, se centra demasiado en un discurso próximo al centro y alejado de la izquierda. Lo verdaderamente peligroso de Errejón es que no va a concurrir solamente en la Comunidad de Madrid; ya tantea a formaciones izquierdistas de otras regiones para presentarse en una plataforma conjunta en todo el territorio nacional: Compromís en Valencia, Mès en las Baleares, En Común en Cataluña… Puede incluso que se acerque al otro elemento disruptivo de la Izquierda: Teresa Rodríguez y su formación anticapitalista Adelante Andalucía.

Éste es otro de los interrogantes a los que se enfrenta la Izquierda. El ala andaluza de Podemos va a desgajarse de un momento a otro. Su líder, Teresa Rodríguez, ha conseguido crear una marca popular y alejada del modelo de Pablo Iglesias — el mayor éxito de Adelante Andalucía se ve en Cádiz, un feudo del PP, donde el marido de Rodríguez, Jose María González «Kichi», ha logrado una mayoría con la que revalidar su mandato como alcalde—. Se una o no a Errejón, Teresa Rodríguez hizo claro su deseo de que Adelante Andalucía se presentase a las generales con el fin de representar los intereses de la comunidad autónoma más poblada en las Cortes. Otro mordisco a la unidad de la Izquierda. Andalucía es una comunidad donde la Izquierda es preponderante y además es la que más escaños otorga en el Congreso (61). Allí puede ser donde Adelante Andalucía destroce a Pablo Iglesias y moleste al PSOE, que no tendrá fácil recoger los escombros de Podemos con otra fuerza de extrema izquierda presente en la región. 9 diputados obtuvo la formación morada —la comunidad autónoma en la que más. Si Adelante Andalucía se hace con los votos de Podemos en el sur y la formación de Errejón con los de la Comunidad de Madrid —el otro importante centro obrero de voto a Iglesias—, el golpe puede ser demoledor.

En unos comicios en los que la abstención va a incrementar —a pesar, en mi opinión, de la creencia de Errejón de que su partido dará al traste con ella— y en los que las opciones de Izquierda van a duplicarse, es probable que el resultado se aleje de lo que tenía maquinado Iván Redondo. El error del Rasputín de Moncloa reside en infravalorar el impacto que pueda tener la formación de Errejón sobre el PSOE, y la descomposición de Podemos, especialmente en Andalucía y Madrid. Por otro lado, no podemos olvidarnos de la Derecha donde el Partido Popular va a salir claramente beneficiado de la cita electoral al contrario que Ciudadanos, al que la ambición y mala praxis de Rivera van a conducir a una severa crisis, y Vox, que se desinflará tras haberse evidenciado lo poco que aporta a la vida pública. Aún queda mucho para las elecciones y muchas cosas pueden cambiar pero la tendencia estructural de la política apunta hacia un PP reforzado y versado en la reunificación de la Derecha y una Izquierda fragmentada por el quebramiento de Podemos. No es, en absoluto, el escenario idílico que Redondo tenía pensado para empezar el annus socialistus 2020.

2 comentarios sobre “10-N: un interrogante para la Izquierda

  1. Querido Alfonso

    Nos encaminamos a un escenario en que la gobernabilidad se va a hacer cada vez más difícil.

    Una cosa es la investidura y otra muy distinta, la gobernabilidad.

    Hasta ahora el trabajo de Iván Redondo hace referencia prioritariamente a conseguir la investidura de Sánchez. Otra cosa es que conseguida la investidura, Redondo sea capaz de garantizar la gobernabilidad de Pedro Sánchez.

    Yo personalmente creo que no.

    En algún momento asistiremos a una crisis de nuestras Instituciones debido a que no serán capaces de asegurar la resolución de los principales problemas que va acumulando el país.

    ¿ Quién le pondrá el cascabel al gato?

    Un abrazo fuerte. IGNACIO

    Ignacio Camuñas

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